Adentro de la escucha…

Adentro de la escucha

 lo implícito

aparece como conciencia de una expresión/ impresión

que ocurre en varios lenguajes:

  • En un lenguaje visual como ocurrencia de imágenes imaginarias. Análogo a un cine surrealista, a veces  3D.
  • En el lenguaje mágico de los presentimientos, las premoniciones, la captación de las metáforas… adivinado como la intuición fugaz de una referencia (que a falta de mejor palabra diría) esencial. Un lenguaje que no habla sino que (usando expresiones populares) se juna como un jeito. A veces huele chocante como un grito o sutil como un susurro, a veces destella como un besito, con el aroma que suelta lo que se entrevé o  se siente como algo que toca captar y se entrecapta como un perfume pasado por el viento…
  • A veces sí: se reviste del lenguaje común y puede oírse como una voz, la cual (delante del pensamiento que la reconstruye como una lógica), se estructura como un lenguaje del mundo del habla, la escritura o el cómputo… sin embargo la comprensión de la semántica que contiene y de su significación contextual relacional y pragmática, requiere escuchar eso que se oye. E incluso más aún, vibrando el sonido, auscultarlo en lo implícito.
  • A veces dice sin palabras, en el lenguaje que los masajistas y los amantes captan mediante una vivencia que ocurre al entrar en contacto. El lenguaje organismico de la sensación sentida, que mostró Gendlin. Calienta o enfría o duele o place o apreta o fluye o arde o pica o (las más de las veces) no sé qué…pero sé que se siente…
  • A veces se expresa como (aquello que con la mente dual reconstruiríamos en términos de) una sabiduría que sabe si me gusta o no me gusta, (o que se sabe confundida o que no tiene ni idea), pero saborea el sabor de lo que sabe, como quien va sabiendo un sentimiento, gusto y disgusto cambiante,  algo que va pasando sabido a medida que va siendo tragado, como algo que, sentido, hace sentido… se cata.
  • Otras veces se manifiesta como una claridad espaciosa que difícilmente podríamos llamar lenguaje porque más bien podríamos nombrar silencio, (con o sin sensación de vértigo ante el abismo o la oscuridad o el encandilamiento o la asfixia), y que suele ser gozosa, pero no un goce…

Más no sabría decir si eso que lo implícito (por decir así) dice, lo está diciendo o lo está intentando decir antes de la escucha o por fuera de la escucha.

Más: ¡cuando hay escucha, dice!

(O late calladamente pero presente)

Este es mi mensaje y augurio de Año Nuevo a la Comunidad de la Escuela de Escucha Carl Rogers, sus amigos, interlocutores y audiencias, ante (y dentro de) lo que presiento que se avecina:   

recordemos escuchar lo implícito,

…dejarlo pasar por el corazón…

Sea lo que sea que está pasando

 sea lo que sea que nos toque vivir

 recordemos esto:

volver a dejar pasar por el corazón

no solo los fenómenos sino

 lo

que está estando implícito en los fenómenos…

captarlo, 

darle oída,

 escucharle…

Recordar (de recordari),

o como mejor dijo Galeano: recordar (del latín re y cordis)  volver a dejar pasar por el corazón…

(Pasando por el corazón, responder cuidando…).

Paz profunda

Jorge Rivas Díaz

Punta Ballena, 29/11 de 2023